Efectos de largo plazo del Bullying Infantil

October 20, 2017 |

Psic. Edgar Peña Rodríguez M.D.U

Director Científico Neurocom Group Colombia

Photo by Timothy Eberly on Unsplash

Popularmente se asume que la INTIMIDACIÓN AMENAZANTE infantil (“bullying”)  es un hecho “normal” y corriente del ambiente escolar, con el cual se debe aprender a convivir e incluso para el que deben desarrollarse estrategias propias de supervivencia, como mecanismo de preparación para afrontar las adversidades de la vida futura. Quizás muchas personas podrán atribuir su éxito laboral, social, familiar, etc…, al entrenamiento de autodefensa contra la intimidación adquirido en su vida estudiantil; no obstante, muy probablemente desconocen que mucho de sus frustraciones, desaciertos, desadaptaciones y hasta enfermedades mentales, provienen precisamente de ese maltrato que seguramente se mantuvo oculto ante padres y maestros, para no demostrar o admitir debilidad y sobre todo, para evitar mayor intensidad del “bullying”.

De acuerdo con los resultados del Estudio Nacional Británico sobre Desarrollo Infantil, publicado en el año 2014 en la American Journal of Psychiatry ,  los efectos del MALTRATO INTIMIDANTE son peremnes e incluso pueden manifestarse 40 años después de haber sido maltratado. A través de un robusto estudio longitudinal, el King¨s College de Londres adelantó el seguimiento de 7.771 niños nacidos en 1958, cuyos padres reportaron “bullying” de sus hijos entre los 7 y 11 años de edad.

Independientemente del estrato socioeconómico de sus padres y de otros factores como nivel de coeficiente intelectual o diferencias en problemas comportamentales, las manifestaciones comúnmente compartidas por quienes fueron maltratados, intimidados, perseguidos y agredidos por compañeros escolares sin tener cómo defenderse, fueron las siguientes: mayor riesgo de ansiedad, depresión y pensamientos suicidas, deterioro cognitivo en edad adulta, vulnerabilidad frente a afecciones de la salud, menores niveles de ingresos, mayor dificultad para ocupación laboral, mayor tendencia a desorganización familiar, aislamiento social e insatisfacción general con sus vidas.

En consecuencia, el efecto de la intimidación y el maltrato en el ambiente escolar no solo afecta circunstancialmente el rendimiento académico del estudiante por la asociación que se establece entre el sufrimiento emocional y el ambiente de estudio, sino que perdura hasta la edad adulta por las huellas cerebrales que produce; incluso, en muchas ocasiones de consultantes atendidos en Neurocom Group, la principal preocupación de los padres ha sido la de los “problemas de aprendizaje” de sus hijos, cuando su desempeño cognoscitivo no demuestra aún una alteración evidente, pero el trazado de sus patrones de actividad cerebral si muestra una alteración de ondas en lóbulos frontales y temporales.

Además de realizar la evaluación pertinente y oportuna cuando el niño(a) muestra desmotivación, angustia asociada al ambiente escolar y bajo rendimiento académico, es definitivamente aconsejable que los padres indaguen así sea de forma sutil con su hijo y otros compañeros, si existe algún fenómeno de matoneo, intimidación, maltrato o el llamado “bullying” en el colegio o escuela, porque se requiere intervención correctiva inmediata.

Si le interesa profundizar en este tema puede consultar en contacto@neurocomgroup, en donde se han desarrollado procedimientos de evaluación específicos, que permiten detectar a tiempo si el niño está siendo sometido a este tipo de maltratos.

Fuente: King’s College de Londres. «El impacto de la intimidación infantil aún es evidente después de 40 años». Ciencia diaria. ScienceDaily, 17 de abril de 2014. <www.sciencedaily.com/releases/2014/04/140417212510.htm>.